Imprescindibles de la cisterna
Descienda al antiguo depósito subterráneo de Estambul. Este recorrido le guía por las maravillas arquitectónicas, las esculturas legendarias y las salas que definen la Cisterna de la Basílica.
La primera panorámica
Al bajar la escalera de piedra desde las bulliciosas calles de Sultanahmet, la temperatura cae y la luz se apaga. El primer rellano ofrece una vista sobrecogedora de la enorme sala subterránea: una sucesión aparentemente infinita de columnas iluminadas que se pierde en la oscuridad.


El bosque de 336 columnas
La cubierta se apoya en un bosque de 336 columnas de mármol, de unos nueve metros cada una, en 12 hileras de 28 separadas unos 4,8 metros. La mayoría se reaprovechó de edificios romanos anteriores: por eso conviven capiteles corintios labrados con otros completamente lisos.

La Columna Llorosa
Tallada con lágrimas estilizadas, esta columna se distingue de las demás y permanece siempre húmeda. La leyenda dice que honra a los centenares de trabajadores que murieron durante la construcción.
Bóvedas y arcos de ladrillo
Levante la vista para apreciar el genio estructural de la ingeniería bizantina. La cubierta es un sistema de bóvedas y arcos de ladrillo refractario que reparte por igual el enorme peso de la tierra entre las esbeltas columnas.


Agua y reflejo
La cisterna aún conserva una lámina de agua que funciona como un vasto espejo oscuro. La iluminación actual está calculada para realzar esos reflejos: crea una ilusión de profundidad infinita y duplica la arquitectura.
Las basas de Gorgona
En el ángulo noroeste, dos enormes cabezas de Medusa finamente talladas hacen de basas. Su colocación sigue siendo uno de los mayores misterios arqueológicos de la cisterna.

Cabeza de Medusa de lado
Colocada de costado, esta obra maestra romana procede casi con seguridad de un edificio romano tardío. Se sigue discutiendo si la orientación fue puramente práctica o una decisión deliberada para anular la mirada petrificante de la Gorgona.

Cabeza de Medusa invertida
La segunda cabeza, muy cerca, está completamente boca abajo. La explicación pragmática es que daba justo la altura que necesitaba la columna, pero la imagen mantiene viva la leyenda y el debate.
Intervenciones contemporáneas
Desde las últimas restauraciones, la cisterna acoge de vez en cuando instalaciones artísticas temporales y contenidas. Se seleccionan para dialogar con la arquitectura antigua y proponer nuevas lecturas del espacio, la luz y la historia sin alterar el monumento.
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